Me tropecé con un artículo de Laura Gutman en El Blog Alternativo que me hizo sentir que no estoy sola en mi forma de pensar ni tan perdida en los cambios que quisiera hacer a mi Vida para darle a mis hij@s la educación que siento que deben tener tod@s l@s niñ@s de la Tierra.
El primer sentimiento que reconozco en mi Corazón cuando coloco face to face a estas ideas con el mundo que me rodea es que hay que tener mucho coraje para llevar a cabo algo que es nuevo y que una no tiene ningún ejemplo cercano de que la cosa realmente funciona. Sólo tienes a tu intuición, a la voz de la Madre que todas somos y llevamos dentro, al convencimiento de que algo ha fallado en la crianza tradicional y que hay que hacer algo ya, para no seguir arrastrando las mismas disfuncionalidades.
Eso de romper paradigmas y asumir formas distintas de crianza asusta un poco y sólo si una está convencida de lo que está haciendo es que se puede llevar a cabo, si una escucha la voz de su corazón primero que la voz de los que nos rodean argumentando "años de experiencia".
Ser Madre en el Siglo XXI y creer en la Diosa es todo un reto, en relación al camino que hay que desandar para poder criar a l@s hij@s bajo nuevos paradigmas... paradigmas que una misma tiene que ir descubriendo, bien sea gracias a las cyber-amigas a las búsquedas hacia adentro, o alguna otra fuente...
Laura habla sobre la ausencia de un balance entre trabajo y crianza con amor en este mundo moderno y citadino, sobre todo porque los seres humanos necesitamos sentir un reconocimiento, que los demás "ven" que hacemos cosas y que las hacemos bien, que somos exitos@s en algo, etc... y el dedicarse a ser madre a tiempo completo en esta sociedad actual convierte a las mujeres en "invisibles", porque es un trabajo que no se reconoce: no se reconocen sus méritos, la energía invertida, el aprendizaje interno que representa. Como los valores los tenemos al revés, en este mundo es más importante el desarrollo intelectual que el integral (mental, emocional, psiquico, físico, espiritual, etc.). No importa cuán cansada se vea una madre-a-tiempo-completo al final del día, ella simplemente "no hace nada". Nos han hecho creer que sólo somos algo si nos vemos fabulosas y somos exitosas en el trabajo, no importa si al llegar a casa y cerrar la puerta estamos con las manos vacías.
Ahh pero eso sí, a nadie se le ocurre pensar (nadie de l@s que se empeñan en seguir haciendo las cosas a la manera tradicional) o preguntarse por qué hay tanto desamor, tanta envidia, tanto consumismo, tanta guerra, tanta tristeza, tanta soledad, tantas mujeres que aman demasiado, tant@s niñ@s tristes y abandonad@s... contimenos se les ocurre pensar que el hecho de que cada vez eso vaya creciendo no es más que el lógico devenir de la situación planteada.
Sólo a algun@s sí se nos a ocurrido y sabemos que el cambio lo tenemos que iniciar nosotr@s mism@s... no tenemos idea de cómo, y por tanto lo vamos descubriendo día a día, minuto a minuto. Para entrar en el Bosque Espeso (ese lugar donde no se sabe que hay más allá de los próximos dos metros) hay que tener coraje. Y quien lo enfrenta no es la más ecuánime, ni la más evolucionada, ni mucho menos la que no tiene miedo... ni nada de eso... seguramente sea la más alterada o la más despeinada o la más asustada...de hecho hoy "sabemos que hasta la más superada se come las uñas" (1)
Dice Laura: "Recuperar la identidad de mujer-madre, su importancia y trascendencia, las satisfacciones que ofrece, el gran crecimiento personal que puede implicar y el PODER que representa, es la gran asignatura pendiente." y plantea que lograr el equilibrio entre maternidad y trabajo "va a ser el desafío de las próximas generaciones ver cómo integramos los 2 aspectos"
Pero ya nosotr@s tenemos un desafío enorme: tenemos que criar ya de manera diferente a nuestr@s hij@s, para que ell@s puedan realmente concebir ese cambio, mejor de lo que nosotr@s lo vemos ahora. Tenemos que colocar la semilla, tenemos que hacerlo diferente, sembrarles nuevas ideas, o seguiremos posponiendo el momento del cambio. No es lo mismo tener que romper paradigmas para luego comenzar a practicar una forma distinta de hacer las cosas, que nacer y crecer en un entorno ya distinto a lo tradicional, que ya te plantea el hecho de que hay que cambiar, de que hay que seguir descubriendo, de que lo planteado es perfectamente cuestionable y que hay que arreglarlo... estoy segura que l@s hij@s de tod@s l@s madres que nos dediquemos a hacer este trabajo, darán mil veces más frutos de los que demos nosotr@s. No sólo es un desafío para las próximas generaciones: el desafío ya lo tenemos nosotr@s al frente, y como siempre digo: es una cuestión de desición... ¿le damos?
Que la Diosa nos bendiga con la sabiduría que necesitemos para lograrlo,
Leticia.-
Notas:
Imagen:
Mother and Baby, por Mary Cassatt