Interpretaciones a La Divina Pastora
En el pueblo Santa Rosa, cerquita de Barquisimeto, Estado Lara, se venera fervientemente a María en su advocación de La Divina Pastora.
Según cuenta la leyenda, la Divina Pastora y su culto en estas tierras nació en 1.736, cuando el cura de la iglesia de la Inmaculada Concepción de Barquisimeto acordó con el padre Sebastián Bernal, párroco del pueblo de Santa Rosa, encargar al mismo escultor en España dos imágenes de la Virgen: el primero le encargó la imagen de La Divina Pastora y el segundo la de la Inmaculada Concepción. Pero ocurrió una equivocación (que muchos señalan como providencial) y los baúles que contenían sendas esculturas fueron intercambiados, llegando La Divina Pastora al pueblo de Santa Rosa y la Inmaculada a Barquisimeto. Cuando en Santa Rosa se dieron cuenta de la equivocación y trataron de movilizarla para llevarla a su destino en Barquisimeto, la escultura pesaba tanto pero tanto, que no pudieron moverla. El párroco, sorprendido, escribió al vicario solicitándole instrucciones sobre qué hacer al respecto, y éste dijo que los hechos evidenciaban, sin lugar a dudas, el deseo de La Pastora de permanecer en ese lugar. A partir de ese momento se le comenzó a rendir culto en Santa Rosa. Dos hechos posteriores fortalecieron la fe de sus seguidores: en 1.812, el terremoto que devastó las ciudades de Caracas y Barquisimeto, entre otras, también destruyó el templo de La Pastora, quedando intacta la imagen de ésta. Además en 1.855 se desató en Venezuela una fuerte epidemia de cólera, que diezmó gran parte de las familias en Barquisimeto. La desesperada feligresía, como último remedio decidió sacar en procesión por las calles a la Virgen, para implorar su misericordia (1). Algunas historias dicen que seis meses después del ofrecimiento, el sacerdote murió y la epidemia abandonó la ciudad; otras, indican que el mismo día de la petición cesó la epidemia (2).
En enero del año pasado Illimani, Miranda y yo, junto a una amiga y su sobrinita, visitamos el Museo Arquidiocesano de La Divina Pastora. Yo había leído de su culto y me había conmovido profundamente. Siendo pagana y sientiéndome medio rara con esa inquietud hacia la Pastora, le comenté a mi amiga Ennia "¿será que me cae bien porque tiene el cabello crespo como yo?". Mi amiga, tan o más pagana que yo, me miró seria y sin decir nada sus ojos dijeron "interpreta mi silencio" cosa que me hizo soltar una sonora carcajada.
Vimos un guardarropa con muchísimos vestidos, unos más vistosos que otros, y sin contar con lo lujosos de sus diseños y materiales, a lo que mi amiga, en tono irónico me dijo "eso sí tiene Ella, es sencillísima!!!" cosa que nos hizo reir a todos. Luego, en mis andanzas por internet me enteré que en este museo se guardan más de 150 vestidos usados por la Virgen en sus diferentes procesiones, y que muchos de ellos han sido encargados por su fieles a los más prestigiosos diseñadores venezolanos, creo que hasta nuestro querido Ángel Sánchez le hizo uno (me encantaría saber cuál es).
Esta es la única foto que tomé de los vestidos, porque este me encantó,
no sé de quíen es
Es impresionante la cantidad de cositos (plaquitas, dijes, muñequitos y demás) que en señal de agradecimiento por milagros concedidos, le han dejado los fieles a la Diosa... perdón quise de decir, a la Virgen. Son tantos que no pudieron acomodarlos todos en cuadritos (como me parece que hicieron inicialmente) y se pueden ver en enormes baúles llenos hasta el tope de ellos. Aquello me conmovió profundamente.
Miren los cuadros de esta foto: las formas geométricas en ellos están hechas con esos cositos y el baúl de la izquiera está full de ellos, y no es el único!!
Pero lo que más, más me gustó de todo lo mostrado en este museo fue una exposición de pinturas inspiradas en La Divina Pastora que hicieron diferentes artistas. No sé cuántos de ellos eran de la zona, y cuántos de otras pates de Venezuela. Cada quien la pintó, según mi interpretación, como la ve, como la siente.
Y entonces me traje una foto del cuadro de Nildhe Silva, llamado Ellas también son devotas, que me impactó por su colorido, por lo fresco de la pintura, y sobre todo por romper con aquello de que los animales no pueden entrar en las iglesias, como si ellos no tuvieran sentimientos!!! Además, aquí la Virgen se bajó de su estrado, para compartir con la gente de tú a tú:
Ellas también son devotas - Por Nildhe Silva
Sin embargo, la pintura que más me impactó de todas fue la que muestro a continuación, quizás porque sentí que su autora La percibe como yo. La vi desde lejos y me acerqué inmediatamente. Ya mi amiga Ennia estaba allí y le dije "esto tiene que haberlo pintado una mujer" y busqué la ficha descriptiva. En efecto, la autora se llama Mariana Sellanes. Le agradecí profundamente su coraje, su sinceridad: ésta es, estoy segura, la María que vendrá a la cueva a tomarse una cervecita con nosotr@s:
El dormilón de La Pastora - Por Mariana Sellanes
y como la describió mi amiga MMar cuando vio la foto: "parece una bruja clásica!! mira la nariz (...) y el bastón y el pelo y sobre todo, la cara de inteligencia y sonrisa irónica y no sumisión y ultra dulzura"
Mariana me reconectó con el sentimiento de por qué La Divina Pastora me inquieta tanto, pero su cuadro algo le dijo a mi corazón, no lo puedo explicar con palabras. De alguna manera he dejado de tratar de entenderlo, simplemente lo estoy dejando ser, estar, inquietarme... y mi forma de dejarlo fluir han sido estos cuatro artículos (cuya serie no sé cuándo termina), quienes me están llevando a algún lugar... yo simplemente soy una hojita seca sobre el río, que fluye con él...
Que la Diosa siga bendiciendo los pinceles de estas corajudas mujeres,
Leticia.-
Notas:
(1) Fernández, Rosa Aura. Devociones y oraciones marianas. -- Caracas : Paulinas, 1998. p. 15-17.
(2) http://es.wikipedia.org/wiki/Divina_Pastora_(Barquisimeto)
Imagen:
Tengo entendido que ésta es la imagen original que fue traída de España, porque hay una más moderna en el museo, pero quise colocar aquí aquella que pesó lo suficiente para poderse quedar con nosotr@s.