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miércoles, 28 de julio de 2010

Las madres no existen para algunos científicos



Estaba viendo un video bien interesante sobre el cerebro de los bebés y me llamó mucho la atención que las personas que hablaban de ellos casi no nombraban a la madre y su importancia en el desarrollo del cerebro, el mismo desarrollo del que hablaron durante 47 minutos.

Incluso hubo un comentario que hizo saltar a mi loba-madre: "¿¿como han podido sobrevivir nuestros antepasados sin esta información?? cómo pudieron sobrevivir incluso nuestros padres?? sabemos muy poco y lo poco que sabemos tú me dices que aún no ha sido "divulgado" "publicado"...???"

¿¿será que el instinto no existe??
¿¿será que las conclusiones a las que se han llegado en los laboratorios no las sabían nuestras madres desde que éramos neardenthales??

No puede ser que nos veamos a nosotr@s mism@s como seres completamente ignorantes, simplemente porque no se haya publicado un descubrimiento en un paper... ¿¿y desde cuándo la ciencia ha sido capaz de dar todas las respuestas??

¿¿será que las madres no existimos??

¿¿será que el instinto es pura imaginación??

Como que Laura Gutman tiene mucha razón al hablar de las "madres invisibles"

Eso se parece a la forma que tienen muchas personas de ver el embarazo, me han dicho cosas como: "es que como el cuerpo de la mujer está luchando para sacar ese "cuerpo extraño" los primeros meses se sienten tan mal y tan cansadas"... a esas personas no se les ha ocurrido pensar que el cuerpo y la psiquis de la mujer están principalmente diseñados para procrear??

¿¿Será que mejor me callo y lo dejo hasta ahí??

Sí, mejor ahí se los dejo, que hoy la paciencia no es mi fuerte.

Besos y bendis,
Leti.-



Imagen:
Gabrielle and Jean
de Pierre-Auguste-Renoirn (1985)

sábado, 26 de junio de 2010

Yo, la Ingrata


Luciana Onofre es la autora del Blog Germinando... ya nada más el nombre me encanta.

Un día entró a esta Cueva y decidió seguirnos y dejar un comentario... luego yo fui a su página y navegué por tantos lugares tan hermosos que no dejé de agradecérselo.

El pasado 10 de mayo me dedicó un sello de calidad, y no es sino hasta ahora (yo, la ingrata) que puedo con calmita buscarlo y traerlo para acá.

Luciana, muchas gracias, me honran tus palabras y disculpa lo despistada que he sido con este honor que me das.

Según sus palabras, a quienes nos dio el premio dice que "O merecem pelo conteúdo, pelo zelo quanto aos seus leitores, em fim, por que cada um deles é um blog de qualidade."


Que la Diosa te siga bendiciendo,
Leticia.- 

martes, 12 de enero de 2010

Personalidad digital múltiple



Si bien es un artículo que no tiene nada que ver con la Diosa (al menos aparentemente porque para mí TODO tiene que ver con Ella), quise traérselos porque me encantó la prosa, la forma de escribir y además la alerta que significa.

Que la Diosa nos siga bendiciendo,

Leti.-

Personalidad digital múltiple

Vencida por la fragmentación, busqué “fragmentación” en Google, como buena fragmentada que soy. La primera entrada que encontré fue: “Benedicto XVI considera que Internet fragmenta la cultura”. Esto sí es grave, me dije. Yo pensando lo mismo que este Papa bochornoso. En otro artículo menos embarazoso de citar, publicado en el Times Online, Ben Macintyre dice –más o menos– que mientras la lectura de un libro es un nutritivo banquete, Internet viene a ser una surtida mesa de snacks, de donde uno picotea azarosa y escasamente en una nueva forma de “cultura anoréxica”.

Cada vez más escritores, cuando hablan de las rutinas que siguen para escribir, señalan como culpable de su dispersión a Internet. Macintyre dice que según estudios de Microsoft, alguien que se distrae por un mail recibido demora 24 minutos en volver al mismo nivel de concentración anterior. Buscar un dato en la Web suele ser un viaje sólo de ida. Un artículo te lleva a un video, que te lleva a otro artículo, que te lleva a otro video y en el ínterin uno aprovecha para revisar diez cuentas de email, Twitter, Facebook y qué sé yo, en un proceso de continua ventanización donde lo único inmutable es una mano en un mouse. No soy la única que ya no lee ningún artículo completo ni ve un video hasta el final: en esa forma inconclusa de consumir está la base del cambio cultural generado por la Web 2.0.

Nuestras mentes se están adaptando lentamente a esa alimentación desorientada y famélica a base de “canapés electrónicos” que saltan de ventana en ventana, a la idea de que la información viene en pequeñas porciones de intensidad pop, como una sucesión de inputs que aguijonean la percepción sin dejar rastros duraderos. Y pensar que hay niños diagnosticados de déficit atencional porque no pueden quedarse 45 minutos quietos en un salón de clase. Ja. A muchos adultos nos recetarían Ritalín si vieran nuestro comportamiento online.

Lo más delirante es la manera como se reproduce ese modus vivendi en la personalidad digital múltiple que uno ha desarrollado en la web. Usamos Pedazos de Yo sueltos con diferentes nicknames y passwords para adaptarnos a cada plataforma. De hecho hay sitios, como FriendFeed, que ofrecen reunir en una sola red social todos los “Yos desagregados” que tenemos boyando por ahí; lo cual, a mi juicio, sólo agregaría otro Yo a la miríada de Yos: un nuevo Yo Supuestamente Agregado. Complicado, ya sé. Perdón. Es que estoy en el Yo del Blog. Si Yo fuera el Yo de Twitter seguramente lo habría podido explicar en 140 caracteres.

Empecé a sentir que esto no podía ser normal cuando me vi a mí misma deprimida por chat, eufórica en Facebook, organizando una alegre salida por mensaje de texto, posteando una reflexión aséptica en Twitter y hablando de cocina por teléfono, todo al mismo tiempo. Me reí al darme cuenta de que estaba lloriqueándole un drama a un amigo en Messenger mientras le respondía entusiasmada a alguien por SMS: “Jajaja! Buenazo, vamos!”. Si en la vida real uno manifestara tantos estados de ánimo distintos simultáneamente lo enviarían directo al manicomio.

El cambio cultural avanza y fragmenta todo a su paso, arrasando con el mundo que dábamos por seguro, como “La Nada” de La historia sin fin. Y no es sólo un avance que parte desde uno mismo y se propaga hacia afuera, sino también al revés. Porque la fragmentación es además una implosión: yo soy consumida de la misma manera como yo consumo: en distintas ventanas, en forma de canapés. Pedacitos de Leila desagregados, servidos como snacks, en una versión anoréxica de Amistad 2.0. Y así nos vinculamos: sin leer el artículo completo ni ver el video hasta el final.




Escrito por Leila Macor



Notas:


Imagen:
Muñecas Rusas I por Asdrúbal Marot Paralitici 





viernes, 4 de diciembre de 2009

una mirada femenina y caraqueña (con algo de NY)...




Apoyarse en la gente amada es lo que una suele hacer cuando tiene una pata coja. Así estoy haciendo yo en estos días en los que mi musa está de vacaciones, y hoy me estoy apoyando en mi amiga del alma Maibe González. Maibe es, por supuesto, una mujer pagana... y también es venezolana y caraqueñísima, a pesar de sus más de diez años viviendo en NY.


Es de esas amigas que cuando se le meten a una en el corazón, ya no hay cómo sacarlas... y además, ¿cómo para qué la voy a sacar si es una delicia tenerla allí?


Pues ayer nos escribió a un grupo de amigas sobre sus impresiones en Seúl, capital de Corea del Sur, y me encantó tanto su estilo ligero como sus comparaciones con mi querida Caracas.


Aquí se los dejo para que lo disfruten:


Masiva. Súper urbana. Extra desarrollada. Seúl es una de las ciudades mas grandes del mundo en población y densidad. No es particularmente bonita, a pesar de contar con una especie de Ávila y con el gran Róo Han, que es mucho más grande que el Hudson pero menos impresionante. Su estilo es más bien funcional con maravillas arquitectónicas camuflageadas en la frondosa selva de edificios. Distinta a otros centros urbanos, Seúl es limpia y paradójicamente ordenada en su propio caos. La mayor impresión: un comercio perverso y abrumador, pero suficientemente benévolo para darle una vida bastante decente a los coreanos. Seúl, al este de Asia, no deja duda al visitante de que se está en el mero seno manufacturero del planeta. La ciudad es un mercado Guacaipuro gigante con una oferta obcena de productos esenciales y de pendejeras (la mayoría sin duda en el segundo grupo). Estéticamente, las calles varían de una Sabana Grande, a un Capitolio o Las Mercedes (con vendedores por doquier). Como si eso no fuese suficiente, en casi cada esquina hay una entrada a mercados subterráneos que se extienden a lo largo de la ciudad como un espejo inmenso de las concurridas calles en la superficie. Curiosamente, los coreanos, al parecer de indomable espiritu entrepenuer, se han acomodado por negocios: En las próximas diez cuadras encontrarás todos los estilos de lámparas posibles, en las siguientes cinco calles todo un un portafolio de sillas, las seis calles de la izquierda estan llenas de imprentas, las cuatro al sur full de telas, las tres del norte la ocupa un zuco de pescados, y las siete del oeste parecen una zona rental de zapatos. Y así se transcurre por esa inmensa ciudad que bien podría representarse en un mapa por productos: la calle de los relojes, de chaquetas de cuero, de ropas para hacer esqui, de carteras... Es un inmenso downtown (centro) que te deja preguntando dónde vive la gente. El comercio es tan avasallador que encontrar una calle residencial es una proeza. Resulta que los edificios y calles de apartamentos están como escondidos en las colinas, como "cerros" de clase media. A pesar de los 10,5 millones de personas embutidas en (alguna parte de) la ciudad, Seul es limpia, funcional y se siente segura. El metro es inmenso, puntual, y atractivo, las carreteras anchas, las aceras amigables, y las autopistas, túneles y puentes desafiantes. En la multitud, las calles se perciben suficientemente tranquilas y relajadas para caminarlas a cualquier hora.  De modo que el que llega a Corea buscando historia o rastros de la exótica estética asiática (ninjas, geishas y edificios de época) se irá con la sensación de haber presenciado, en su lugar, al dragón mismo de la globalización. A consecuencia de una mas bien turbulenta historia política y una exigente agenda de desarrollo, excepto por algunos techos y tres palacios de extintas dinastías más o menos intactos, pocos rastros quedan de historia en Seul.


La comida: El exceso de kimchi, una especie de repollo o col chino que preparan con salsa de ajo, aji picante y cebolla, puede resultar un poco problemático. Los coreanos lo comen con todo y a toda hora. Desafortunadamente, el kimchi es demasiado fuerte para mi delicado paladar suramericano. Por suerte, en los vencindarios de moda los "waffles", o panquecas con helado de vainilla, chocolate o fresa, están de moda. Y son tan ricos como engordantes. Otras muestras culinarias son el "bibimbap", o arroz espeso con huevo, carne, vegetales y la misma salsa de kimchi; los noodles; las sopas de pescados y mariscos; la pansa y otras partes inimaginables del cochino; carne de perro; pollo frito; pulpo de todos los tamanos; carne a la parrilla (que después de saber que se comen a los perros no querrás probar); y muchas especies de tortillas fritas hechas de un grano parecido al maiz, con tiritas de cebollín y pulpo. La presentación de la comida en delicados platos pequeños es un ritual y se respeta incluso en el rápido almuerzo del trabajador de mercado (o sea, disponer al comensal de una montaña de comidas diversas en un plato grande, como se haría después de un largo día de trabajo, es un acto profano). El "soju", una especie de aguardiente dulce, parece ser la bebida típica y la venden en casi todas partes. Se toma en "shots" y dos son suficiente para pasársela basante bien.


Comparados con la desparpajada actitud occidental, los coreanos resultan ceremoniosos: Inclinan sus cabezas para saludar y decir gracias, se quitan los zapatos antes de entrar a sus casas, preservan el ritual tradicional para contraer nupcias, duermen y comen en pisos limpios y calientes. En general, los coreanos son "hip", quiere decir que están a la moda, y se visten bien. Los hombres coreanos NO so particularmente atractivos. Con excepcion de una que otra deidad, las mujeres lucen "just ok", y la mayoría llevan zapatos de tacón. No hay muchos gordos, a pesar de las frituras. Budismo y zen se fueron a donde quedó la historia. Los católicos y cristianos han puesto su bandera, así que las cositas de Navidad (con nieve falsa y todo, aunque al menos allá hace frío) ya están afuera y la ciudad entera parece una inmensa feria de El Tijerazo --para horror de mis acompanantes judios.


Creo que esto resume mis impresiones. En "gral", me dio esperanza ver como los coreanos han conseguido la fórmula para revitalizar su ciudad y ponerla al servicio de una creciente clase media. Razón tenían los que declararon "un milagro en el Rio Han" hace varias décadas en referencia al increible desarrollo logrado por los sur-coreanos. Que su gente viva bien es, a fin de cuentas, lo más importante (...).









Imagen: 
Título: "Esta loca, loca ciudad ..." por Paola Lavoisier
Técnica: Acrílico s/ tela
Medidas: 120 x 80 cm.
Año: 2.009

Premios

Hace un mes Ayla Viento vino a susurrarme al oido que tenía un regalito en su blog. Mil gracias Ayla por este regalo tan hermoso y por los ...